3.2.10

Tiempo.

Siempre me he preguntado cómo funciona el tiempo. Cómo un instante puede durar horas o muchas horas un solo segundo. Es algo tan confuso, tan complejo, tan ininteligible…parece como si el reloj quisiese que los momentos duraran más o menos para fastidiarme a mí. Y es el tic tac de ese reloj el que marca la regularidad tan irregular del tiempo.

Puedes esperar toda una vida para lograr algo, y cuando finalmente lo consigues, en unos segundos puede desmoronarse todo. Y cuando no deseas que suceda algo desagradable, el tiempo parece correr y correr cada vez más rápido para que luego lo desagradable dure varios eternos instantes. Esta variabilidad del tiempo es lo que más me irrita, me irrita que el tiempo juegue a su antojo, alargando o acortando los minutos con un criterio completamente distinto al mío, cuando debería seguir un ritmo perfectamente regular.

Time is running out

Y sin darme apenas cuenta, ya ha pasado una hora. Una hora que no volveré a recuperar, una hora perdida que se ha quedado anclada en el pasado para siempre. Y recuerdo todos aquellos instantes que perdí…1 hora, 2 horas, 3 horas…toda mi existencia está guardada en algún rinconcito que el señor Tiempo utiliza para almacenar mi historia, un cajón cerrado con una llave que se perdió. Y habrá un momento en que me falle la memoria, y no quede ni el simple recuerdo de lo que ha sucedido en mi vida. Y maldeciré al señor Tiempo por perder la llave que me llevaba a mi pasado, le maldeciré por imposibilitarme el recuperarlo.

1, 2, 3 segundos…cada segundo que pasa es un segundo que el señor Tiempo almacena, que encierra en su cajón, un segundo que mi memoria probablemente olvidará. Y si tan solo hubiese alguna manera de parar esto, de congelar el tiempo y hacer que un instante durara toda la vida…o al contrario, poder acelerar a cámara rápida las situaciones incómodas. Entonces sería yo la dueña de mi vida, la que controlaría todo a mi antojo, no como en la realidad, que es el maldito tiempo el que me condiciona todas y cada una de mis acciones.

Pero sé que no puedo, sé que esta vida es la que me ha tocado, y no hay nada que pueda hacer para remediarlo. Y tendré que asumir las consecuencias de mis actos, porque no puedo ir atrás y corregir mis errores.

Llevo casi dos meses evadiendo una realidad que tarde o temprano tendré que afrontar. Y pase lo que pase, tendré que atenerme a las consecuencias, sean buenas o malas. Si sale bien, puede ser el momento más feliz de mi vida; pero si sale mal, será la situación más bochornosa en la que jamás haya estado. Sea lo que sea, dos palabras, simplemente dos palabras, pueden cambiarlo todo para siempre. Y no estoy segura de que quiera que eso suceda.

21.1.10

Love you.

Me estrechó entre sus brazos y se acercó a mí con intención de besarme.

-No.-susurré. No quería hacerlo más difícil.
-¿Qué pasa? ¿Estás nerviosa? No te preocupes, tenemos todo el tiempo del mundo.
-No, no lo tenemos.-repliqué. Dicha así, la verdad sonaba muy dura. Pero era algo que ambos sabíamos y que había que afrontar.

Aquella era la última noche que pasaríamos juntos. Después cada uno partiría a una universidad diferente, separadas por 6000 km. El simple hecho de pensarlo me daba escalofríos, y cuando recordaba el día en que él difundió la noticia de que se iba a Nueva York a estudiar a todo el instituto (probablemente porque estaba orgulloso de haber sido aceptado en una de las más prestigiosas universidades del país), se me hacía un nudo en la garganta y las lágrimas comenzaban a caer por mis mejillas. Había estado intentando evadir esta realidad durante un par de meses, pero ahora era la hora de la verdad. No había marcha atrás.

Él me notó angustiada y me abrazó más fuerte, acariciándome el cabello. Me conocía demasiado bien, había tenido toda la vida para hacerlo, desde que a los 3 años empezamos juntos el jardín de infancia. Pero, por más que intentaba tranquilizarme, no conseguía sacarme de la cabeza la terrible idea de tener que separarme de él quién sabe durante cuánto tiempo. Llevábamos toda una vida juntos, enamorados el uno del otro en secreto, incapaces de confesar nuestros sentimientos hasta que por fin él se decidió a hacerlo sólo 6 meses atrás. Parecía mentira que, pudiendo haber estado años y años junto a él, solo pudiera haber disfrutado de unos cuantos meses a su lado. Y esto era lo que más rabia me daba. Me sentía estúpida por estar malgastando el poco tiempo que nos quedaba. Apoyé mi cabeza en su hombro y en ese momento noté cómo una descarga eléctrica recorría mi espalda. Ahora sólo me importaba él, el mundo me daba igual, mi mundo era él. Tan sólo quería estar abrazada a él, sintiendo cómo su calor me recorría de pies a cabeza. Y quise decirle todo lo que él significaba para mí, quise rogarle que se quedara conmigo, pero él lo intuyó y llevó su dedo índice a mis labios, cerrándome la boca de un beso.

¿Por qué tenía que hacerlo tan difícil? Cada segundo que pasaba se me hacía más complicado separarme de él. La atracción entre nosotros aumentaba a pasos agigantados, como si su cuerpo fuera un potente imán que me arrastraba hacia él. Podía sentir su piel a escasos milímetros de la mía, podía notar cada una de sus terminaciones nerviosas en mi piel.

Me miró a los ojos y se inclinó para besarme de nuevo. Esta vez no opuse resistencia, ¿qué sentido tenía? Me acarició la mejilla al mismo tiempo que me recorría la espalda con su otra mano. No había nada tan dulce como el sabor de sus labios. Podría estar horas y horas sin más alimento que sus besos. Y cuando le miraba a los ojos, sentía que no había ningún otro lugar donde quisiera estar.

Me separé muy lentamente de él y le miré directamente a esos ojos color caramelo que tanto me gustaban. Y muy despacio me acerqué a su oído y le susurré:

-Prométeme que nunca te olvidarás de mí.
Él se separó un poco de mí y me cogió la cara entre sus manos
-¿Estás loca? Crees que, después de todo lo que hemos pasado juntos, ¿podría olvidarme de ti?

En ese momento un torbellino de imágenes apareció en mi cabeza: la primera mirada, el primer beso, allá por los 12 años, cuando aún éramos unos críos insensatos que no teníamos ni idea de lo que significaba la palabra “amor”; la primera caricia, el primer “te quiero”, el primer amanecer en la playa…eran tantos recuerdos imposibles de olvidar…

-Eso es todo lo que quería oír – y me acerqué para besarle, consciente de que, en realidad, teníamos todo el tiempo del mundo.

16.1.10

In flames.


Just one spark starts a fire.




Madrid en llamas 2010

Próximamente en los mejores cines

12.1.10

Be thankful.


each day's a gift and not a given right

11.1.10

Untitled.

I try to make a sound but no one hears me





I’m slipping off the edge
I’m hanging by a thread
I wanna start this over again

Muse.

Please close your ears...





...and try to look away

30.12.09

Os quiero.

Porque sois los que mejor me conocéis.
Porque puedo confiar en vosotros plenamente.
Porque siempre conseguís arrancarme una sonrisa.
Porque sabéis cuándo estoy mal, y sabéis cómo hacer que me sienta mejor.
Porque con vosotros soy quien quiero ser.
Porque un abrazo vuestro vale 100000 veces más que todo el oro del mundo.
Porque me hacéis sentir querida.
Porque, aunque solo nos veamos 3 semanas al año, nuestra amistad sigue manteniéndose en pie.
Porque con vosotros disfruto como una enana.
Porque sois los mejores consejeros y confidentes.
Porque estáis rematadamente locos.
Porque sobrevivimos a la gripe A.
Porque podemos estar horas y horas sin hablar de nada en concreto y pasárnoslo genial.
Porque me aguantáis en todas mis idas de olla
Porque me soportáis en mis depresiones y rayadas
...y en mis momentos de hiperactividad eufórica.
Porque jamás me habéis fallado.
Porque siempre estáis dispuestos a tenderme la mano
...y a pararme los pies cuando hace falta.
Porque confiáis en mí, y me habéis demostrado que puedo confiar en vosotros.
Porque me habéis aceptado tal y como soy, con mis virtudes y defectos.
Porque gracias a vosotros finalmente puedo decir que encontré a mis verdaderos amigos.

Por todo esto y por muchas cosas más, sois los mejores amigos que jamás hubiera podido tener. Mejores amigos? Sois más que eso. Sois mi FAMILIA, mi TODO; daría cualquier cosa por poder veros otra vez a todos, porque cada instante que paso con vosotros es algo increíble, es algo mágico, es algo que me envuelve completamente. Y deseo ue jamás termine ese instante.

Gracias de todo corazón por todo, por ser como sois, y por hacerme a mí como soy ahora, una persona feliz y completa. Habéis llenado el vacío que había en mí, el lugar donde se encuentran aquellas personas especiales. Y vosotros sois esas personas. Y ahora no dudaría en gritar que SOIS LAS PERSONAS A LAS QUE MÁS QUIERO. De verdad, no os imagináis ni de lejos todo el cariño que os tengo. Porque si me faltara uno de vosotros no sé lo que haría. Sería como si una parte de mí se rompiera, se muriera. Os necesito a todos y cada uno de vosotros para sentirme feliz. Todos, de alguna manera u otra, aportáis vuestro pequeño granito de arena. Todos esos granitos de arena van construyendo un castillo, y si falta un granito, ese castillo se desmorona. Sin vosotros, sin vuestra ayuda, yo no sería quien soy ahora mismo.

Si dijera que os quiero estaría mintiendo, porque lo que siento por vosotros es más que eso. ¿Os quiero mucho? Nah, aún más. Os ADORO, gentecilla. Mucho más de lo que suponéis y/o imagináis. Sois INIGUALABLES y no os cambiaría por nada en el mundo. Y esto os lo digo de corazón. No cambiéis nunca, nunca, nunca. Sois geniales así, de verdad.

P.D. Apenas ha pasado un día y ya os echo de menos. ¿Cómo lo hacéis?

19.12.09

Guess what?

I miss you. A lot.