23.6.10

23 de Junio.

Hay tantas cosas que nunca me atreví a decirte. Y ahora mi manía de dejarlo todo para el último momento me ha pasado factura. Un largo verano por delante puede cambiar muchas cosas, pero no quiero que llegue septiembre sin que sepas todo lo que pasó por mi mente durante 7 meses y que por más que lo intuyeras, nunca te lo confirmé.

El problema es que ODIO decir estas cosas por escrito. Creo firmemente que las cosas importantes hay que hablarlas cara a cara, sin tapujos ni medias tintas. Un diálogo entre tú y yo, y con ello me refiero a nadie más cerca que pueda escuchar algo.

Y aquí estoy, vaciando todos mis pensamientos en un trozo de pantalla, pensando como una tonta que algún día llegarás a leer esto. Que algún día te darás cuenta de por qué hice todo lo que hice, y entonces decidirás si odiarme o no (y tendrías todo el derecho del mundo a hacerlo).

No quiero que sientas pena por mí, para nada. Esto es algo que yo he decidido hacer, dejando atrás la timidez y la vergüenza de todos estos meses. Sé que me he comportado como una estúpida, y que te has comido muchos marrones por mi culpa, y de verdad, lo siento. Siento que tengas que haberte tomado todas estas molestias, y que hayas acabado hasta las narices de mí. ¿Que soy una pesada? Lo sé. ¿Que no hay quien me aguante? También.

No me estoy infravalorando, no, simplemente estoy haciendo una breve descripción de nuestra relación este año. Ha habido momentos de alegría y tristeza; momentos de esperanza y de desesperación, pero siempre tenía la misma idea en la cabeza, algo que se metió allí cierto día de noviembre y que se ha quedado anclado allí, con mayor o menor intensidad, hasta el día de hoy. Veintitrés de junio. Tú.

Sé que suena muy cursi y muy hortera, y a mí el rollo de declaraciones no me va para nada. No soy de ese tipo de gente que le dice "te quiero" o en su defecto, "me gustas", a la primera persona que se cruce en su camino. La verdad, no sé exactamente qué es esto que siento, y tampoco sé cómo explicártelo, simplemente es. Y es algo que por más que quiera, no puedo controlar. No puedes hacer que tu cabeza/corazón sientan una cosa u otra. Es completamente imposible.

Por eso tras 7 meses debatiéndome entre el sí y el no, tenía pensado hablar contigo esta semana. Pero, casualidades de la vida, esta semana me ha sido imposible. Espero que no te importe mucho que te diga todo por "carta" en este blog. Sí, es un poco incoherente que no quiera que la gente me escuche y luego publique lo que escribo en internet. Pero es que a escuchar todo el mundo está dispuesto, mientras que leer da más pereza, verdad?

Todo lo que has escuchado este curso, todos los rumores que había sobre mí son ciertos. Siempre los desmentí delante de ti, supongo que era más por la confusión y por la vergüenza que por otra cosa. No sabía afrontar lo que me estaba sucediendo. Pero mira, al final resulta que todo el mundo tenía razón. Quizá otro motivo por el que no te lo dijera era por miedo. Tenía miedo de saber tu reacción, miedo de que me rechazaras como todos los demás chicos en mi vida; miedo a que huyeras de mí, y sobre todo, miedo a que te avergonzaras de tener algún tipo de conexión conmigo. Prefería tu indiferencia a que me rechazaras, dejándome aún más hundida de lo que normalmente estoy.

Meses después me he dado cuenta de que hay que afrontar los problemas y los miedos desde el principio, porque cuanto más lo pospongas, más fuerte se hace el miedo. Por eso decidí decirte todo esto, y sea cual sea tu reacción, lo asumiré. No quiero que te sientas coaccionado a hacerme sentir bien, lo que realmente quiero es sinceridad 100%. Y te pido un favor, únicamente un favor: no quiero que después de esto tu opinión de mi cambie, y que nos sigamos llevando bien. No me importa cómo acabe esto si al final seguimos siendo algo así como amigos.

Así que, no sé por qué sucedió esto, pero sucedió. Tal vez fue la manera en que no pasabas de mí como todos los chicos que conocía, o que me tratabas bien, y eras simpático conmigo. Y no sé si fueron tus ojos, tu sonrisa o no sé muy bien el qué, pero acabé cayendo en tus redes. (Vale, todo esto ha sido muy cursi, hortera, y sobre todo, muy cutre, pero no encontraba otra forma de expresarlo. Ahora te dejo una pequeña pausa por si quieres vomitar.)

Todas estas cosas me han llevado al estado en el que estoy hoy, y no me tomes por una desesperada, porque te aseguro que NO lo estoy. Es cierto que sí, me gustas, ya lo sabes; pero no voy a renunciar a nada de lo que me gusta por ti, eso lo tengo claro.

No sé muy bien cuál es mi situación ahora. Últimamente me hacías más caso con esto de los exámenes, pero es imposible saber cuál era tu objetivo. No te dabas cuenta de que eso lo único que me hacía era confundirme más, y me rayé mucho la cabeza por ti. Sí, has leído bien. No por tu culpa, no. Por ti. Y si me he tomado la molestia de escribir todo esto, es por ti. Porque sea lo que sea lo que siento, lo que tengo claro es que te quiero. Pero no sé hasta qué punto.

4 comentarios:

  1. No existe un metro que mida el amor.

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  2. WOW!!! :D
    Esto si que es desahogarse ^^
    UN BLOG GENIAL! espero que te pases por mi cuchitril (si ese es mi blog)!! te siguo!

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  3. gracias! :D

    Cada vez que releo esta entrada me doy cuenta de lo rápido que pasa el tiempo (: La verdad es que estaba muy pillada por ese chico, pero el verano cambia muchas cosas ^^

    Me pasaré por tu cuchitril! XD

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