Mostrando entradas con la etiqueta Tús anteriores. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Tús anteriores. Mostrar todas las entradas

6.10.10

Dirty Little Secret.

Tras dieciséis años de vida, he llegado a la conclusión de que no me conozco a mí misma. O al menos, no tengo ni idea de cómo funciona mi cabeza.
Soy incapaz de olvidarme de ti, de ti, de ti y de ti. A pesar de que en mi mente y en mi corazón haya nuevos inquilinos, el recuerdo de los antiguos sigue presente durante días, semanas, meses, incluso años. Aún trato de hacer contacto visual contigo cada vez que te veo de lejos. Aún intento llamar tu atención de alguna forma. Y aunque las cosas han cambiado, y aunque mi corazón (supuestamente) te olvidó, no puedo dejar de pensar un mínimo de tiempo en ti. Y si te veo con otra la furia invade mi cuerpo, es un acto reflejo, no lo puedo controlar. Y si me sonríes, siento el impulso de sonreírte, y si me hablas no puedo evitar no pasar de ti.


Porque tu recuerdo está tan presente y es tan fuerte, que por mucho tiempo que pase, será imposible borrarlo. Pasar página nunca se me dio muy bien, y las chispitas de lo que llegué a sentir por ti siguen encendidas, debatiéndose entre apagarse definitivamente o avivarse de nuevo.

23.6.10

23 de Junio.

Hay tantas cosas que nunca me atreví a decirte. Y ahora mi manía de dejarlo todo para el último momento me ha pasado factura. Un largo verano por delante puede cambiar muchas cosas, pero no quiero que llegue septiembre sin que sepas todo lo que pasó por mi mente durante 7 meses y que por más que lo intuyeras, nunca te lo confirmé.

El problema es que ODIO decir estas cosas por escrito. Creo firmemente que las cosas importantes hay que hablarlas cara a cara, sin tapujos ni medias tintas. Un diálogo entre tú y yo, y con ello me refiero a nadie más cerca que pueda escuchar algo.

Y aquí estoy, vaciando todos mis pensamientos en un trozo de pantalla, pensando como una tonta que algún día llegarás a leer esto. Que algún día te darás cuenta de por qué hice todo lo que hice, y entonces decidirás si odiarme o no (y tendrías todo el derecho del mundo a hacerlo).

No quiero que sientas pena por mí, para nada. Esto es algo que yo he decidido hacer, dejando atrás la timidez y la vergüenza de todos estos meses. Sé que me he comportado como una estúpida, y que te has comido muchos marrones por mi culpa, y de verdad, lo siento. Siento que tengas que haberte tomado todas estas molestias, y que hayas acabado hasta las narices de mí. ¿Que soy una pesada? Lo sé. ¿Que no hay quien me aguante? También.

No me estoy infravalorando, no, simplemente estoy haciendo una breve descripción de nuestra relación este año. Ha habido momentos de alegría y tristeza; momentos de esperanza y de desesperación, pero siempre tenía la misma idea en la cabeza, algo que se metió allí cierto día de noviembre y que se ha quedado anclado allí, con mayor o menor intensidad, hasta el día de hoy. Veintitrés de junio. Tú.

Sé que suena muy cursi y muy hortera, y a mí el rollo de declaraciones no me va para nada. No soy de ese tipo de gente que le dice "te quiero" o en su defecto, "me gustas", a la primera persona que se cruce en su camino. La verdad, no sé exactamente qué es esto que siento, y tampoco sé cómo explicártelo, simplemente es. Y es algo que por más que quiera, no puedo controlar. No puedes hacer que tu cabeza/corazón sientan una cosa u otra. Es completamente imposible.

Por eso tras 7 meses debatiéndome entre el sí y el no, tenía pensado hablar contigo esta semana. Pero, casualidades de la vida, esta semana me ha sido imposible. Espero que no te importe mucho que te diga todo por "carta" en este blog. Sí, es un poco incoherente que no quiera que la gente me escuche y luego publique lo que escribo en internet. Pero es que a escuchar todo el mundo está dispuesto, mientras que leer da más pereza, verdad?

Todo lo que has escuchado este curso, todos los rumores que había sobre mí son ciertos. Siempre los desmentí delante de ti, supongo que era más por la confusión y por la vergüenza que por otra cosa. No sabía afrontar lo que me estaba sucediendo. Pero mira, al final resulta que todo el mundo tenía razón. Quizá otro motivo por el que no te lo dijera era por miedo. Tenía miedo de saber tu reacción, miedo de que me rechazaras como todos los demás chicos en mi vida; miedo a que huyeras de mí, y sobre todo, miedo a que te avergonzaras de tener algún tipo de conexión conmigo. Prefería tu indiferencia a que me rechazaras, dejándome aún más hundida de lo que normalmente estoy.

Meses después me he dado cuenta de que hay que afrontar los problemas y los miedos desde el principio, porque cuanto más lo pospongas, más fuerte se hace el miedo. Por eso decidí decirte todo esto, y sea cual sea tu reacción, lo asumiré. No quiero que te sientas coaccionado a hacerme sentir bien, lo que realmente quiero es sinceridad 100%. Y te pido un favor, únicamente un favor: no quiero que después de esto tu opinión de mi cambie, y que nos sigamos llevando bien. No me importa cómo acabe esto si al final seguimos siendo algo así como amigos.

Así que, no sé por qué sucedió esto, pero sucedió. Tal vez fue la manera en que no pasabas de mí como todos los chicos que conocía, o que me tratabas bien, y eras simpático conmigo. Y no sé si fueron tus ojos, tu sonrisa o no sé muy bien el qué, pero acabé cayendo en tus redes. (Vale, todo esto ha sido muy cursi, hortera, y sobre todo, muy cutre, pero no encontraba otra forma de expresarlo. Ahora te dejo una pequeña pausa por si quieres vomitar.)

Todas estas cosas me han llevado al estado en el que estoy hoy, y no me tomes por una desesperada, porque te aseguro que NO lo estoy. Es cierto que sí, me gustas, ya lo sabes; pero no voy a renunciar a nada de lo que me gusta por ti, eso lo tengo claro.

No sé muy bien cuál es mi situación ahora. Últimamente me hacías más caso con esto de los exámenes, pero es imposible saber cuál era tu objetivo. No te dabas cuenta de que eso lo único que me hacía era confundirme más, y me rayé mucho la cabeza por ti. Sí, has leído bien. No por tu culpa, no. Por ti. Y si me he tomado la molestia de escribir todo esto, es por ti. Porque sea lo que sea lo que siento, lo que tengo claro es que te quiero. Pero no sé hasta qué punto.

26.5.10

Todos nos vemos obligados a tragarnos nuestras palabras alguna vez.

Siempre te dije que nunca descargaría mi furia contra ti. Lo dije una y mil veces, me convencí a mí misma de que nunca podría enfadarme realmente contigo, que era imposible odiar a alguien a quien quieres. Pero todo ello lo dije sin pensar, sin pararme a razonar un segundo, sin saber cómo eras realmente.
Y me di cuenta. Caí en la conclusión de que no eres más que un niñato malcriado, que si alguna vez me hablaste fue por pena o por interés; que tu definición de aprecio está muy lejos de igualarse a la mía. Y sobre todo, me di cuenta de que las ilusiones, al igual que los castillos de naipes, se derrumban al más mínimo suspiro. Y es entonces es cuando me di cuenta de que fui estúpida al prometerme cosas que quizás no sería capaz de cumplir.


Tal vez por eso debí ver la otra cara de la moneda antes de precipitarme a tomar una decisión. Debí ver más allá de tus intensos ojos y tu enigmática sonrisa. Debí recordar que no es oro todo lo que reluce, y tú no eres más que una pobre imitación - atractivo, sí, pero a la vez frío y falso.

Como ves, todos nos vemos obligados a tragarnos nuestras palabras alguna vez. Y si voy a entrar en tu juego, al menos voy a jugar a tu mismo nivel: un juego de falsos que no son capaces de decir la verdad a la cara. Un juego de cobardes.

15.5.10

Reminiscence.

Es increíble cómo una simple canción, un perfume, una fotografía, pueden recordarte tantas cosas. Y no importa cuánto luches, esos recuerdos están anclados en tu mente, guardados para siempre en los recovecos de tu cabeza.


Porque, aún ahora, todo me recuerda a ti.

30.3.10

Lo que más duele en el amor no es recordar lo que sucedió, sino pensar en lo que podría haber sucedido.






A pesar de todo, te quiero.

27.3.10

Goodbye forever.

Cada pensamiento, cada suspiro por ti, es como una puñalada que se clava en el pecho impidiéndome la respiración.

Quisiera tenerte lejos y olvidarte, pero por algún motivo siempre acabas regresando a mi mente como el primer día en que te colaste por las rendijas de mi cerebro. Sigues estando en ese rincón especial que siempre reservo para las personas especiales.

Me gustaría que mis pensamientos dejaran de volar a un paraíso cuando te veo, haciéndome ilusiones vanas que solo aumentan mis esperanzas para luego despertar y chocarme contra el suelo. Eres mi perdición, ¿sabes?, y sigo sin saber por qué. Porque a pesar de todo lo que ha sucedido, mis sentimientos no han cambiado.







Quiero borrarte de mi mente, borrar el brillo de tus ojos de mis retinas, olvidar cada palabra que me has dicho y cada segundo que me has dedicado. No puedo seguir viviendo en sufrimiento por algo que nunca sucederá. Es hora de pasar página y continuar con mi vida, alejada de todo sentimiento por ti. Sé que va a ser difícil, y que me va a costar mucho y más, pero es poco a pagar a cambio de una liberación completa.

Y aunque no lo haya querido admitir, y aunque nunca me haya atrevido a decírtelo, te quiero. Mucho más de lo que imaginas.

Hoy te digo adiós para no volver jamás.
Te voy a echar de menos. Muchísimo.

8.3.10

Hasta siempre.

Hoy me he levantado optimista. Sí, hoy pienso divertirme, ser yo misma y vivir la vida como siempre he querido. Basta ya de sufrir por tonterías (y en esto incluyo los temas amorosos, porque esto de los amores es una gilipollez en grado sumo). Hoy no voy a preocuparme por lo que la gente piense de mí; es más, les dejo que piensen lo que quieran. Hoy no voy a dejar que una sola lágrima caiga por mis mejillas, porque no merece la pena. No, no vale la pena que yo esté gastando mis energías por un gilipollas como tú, porque hoy voy a ser feliz, y no, no te necesito en mi vida. Soy una mujer fuerte, independiente, y que no necesita de nadie más para sentirse completa. No voy a dejar que me destroces, no te voy a dar el gusto de poder utilizarme como un simple juguete, já!

Tuviste una oportunidad, y si no la supiste ver, lo siento, no es mi culpa. Pero se acabó eso de llorar por tíos que no valen la pena, eso seguro. Y aunque mi corazón y mi cabeza sigan contradiciéndose, ahora más que nunca me doy cuenta de lo estúpida que fui al pillarme por ti. Porque hay miles de tíos mejores que tú, que estarán pensando: “¿Por qué ese subnormal y no yo?” Pues ese subnormal (o sea, tú, no vayas a creerte que te libras esta vez) se va a quedar con las ganitas, sí, porque a partir de ahora no voy a dejar que el mínimo pensamiento sobre ti asome a mi cabeza. Hala, ahí te quedas con tu ejército de chicas, sé feliz y diviértete, yo también lo haré, a mi manera. Y si crees que voy a estar esperando a que te dignes a dirigirme la palabra, lo llevas clarito, chaval. Paso de esperarte, porque a lo único que eso puede llevar es a una desilusión. Y ya llevo suficientes desilusiones en mi vida como para hundirme por alguien como tú. Se acabó, no significas NADA para mí. Y la gente dirá lo que quiera, pero la verdad solo la sé yo. Y como no te lo pienso decir nunca a la cara, pues te quedas sin saberlo, te dejo que creas lo que quieras.

Puede que haya malgastado 4 meses de mi vida, sí, pero al menos he sabido darme cuenta a tiempo de que la vida me ofrece mucho más de lo que tú jamás me podrás dar. Y si algún día llegas a leer esto, lo cual dudo, no quiero que sientas pena por mí, porque, sinceramente, no me había sentido así de bien en mucho tiempo. Ya tenía ganas de escupirte todo esto a la cara (bueno, en realidad no a la cara, sino de forma indirecta ya que lo estoy poniendo por escrito, pero es una forma de hablar, por si no lo sabías), tenía ganas de liberarme de todo lo que llegué a sentir por ti y que nunca volveré a sentir. Y esto lo sé no porque sea adivina, sino porque no me lo permito a mí misma. Porque habiendo millones de tíos en este mundo, volver a pillarme por un idiota como que no tiene mucho sentido, ¿no?

He prohibido a mi corazón ponerse a cien cuando te veo, he prohibido a mi mente pensar en ti cada dos minutos; quiero borrar cada recuerdo tuyo, cada gesto, mirada o saludo, como si nunca hubieses existido para mí. Y eso puede ser difícil dado el coñazo que les he dado a ciertas personas hablándolas de ti, pero sé que puedo hacerlo, y en poco tiempo serás solo un difuso recuerdo del que me reiré. Es difícil, lo sé, pero he conseguido salir de situaciones más complicadas que esta. Tal vez el hecho de que te veo todos los días dificulte esto, puede que mi cabeza empiece a recordar todo cuando te vea por el pasillo, pero bueno, eso tiene fácil solución. Una simple “alarma cerebral” que me prohíba pensar en ti, y si esa alarma se activa, el “castigo” es un pequeño pellizco o similar, hasta que me de cuenta de que pensar en ti solo me va a hacer daño. Sí, seré rubia, pero tonta no, y tengo mis métodos para conseguir mis objetivos.

Una nueva etapa se abre ante mí, una nueva etapa sin ti, una nueva vida en la que podré ser feliz al fin, porque me lo merezco, ¿no crees? Porque sufrir por ti ha sido mi mayor error, y espero haber aprendido algo en este tiempo, una lección para el futuro, una lección que recordar cuando vaya a pillarme por otro tío como tú. Hasta siempre.

22.2.10

Tú.

Hace días que no hablamos, ¿dónde te has metido?

Los días pasan y sigo sin tener noticias tuyas.  Parece como si huyeras de mí, como si tuvieras miedo de hablarme. Entiendo que estés molesto, y que pienses que soy una pesada, pero no entiendo por qué después de todo lo que te dije tienes esa actitud conmigo. Se ve que no me creíste. Qué tonta fui al pensar que me ibas a hacer caso, cuando en realidad tu táctica de “asentir y sonreír” significaba sin duda que a los dos segundos irías corriendo a contarles todo a tus amigotes. Y ellos, como siempre, tergiversarían las cosas para luego difundirlas a todo el mundo haciéndome quedar como una niñata estúpida y desesperada.

¿Qué pasa, que te da vergüenza que te vean conmigo? Sí, ya sé que no soy la Barbie Malibú, pero soy una persona humana y, como tal, tengo una dignidad (y ahora es cuando salta la gente diciendo “pero qué dices, si eres un animal” y cosas de esas). Y al ser una persona, ¡oh, sí, sorpresa, tengo sentimientos! Y las cosas me duelen tanto o más que a ti. Y sobre todo, me duele tu indiferencia; me duele que no tengas las agallas para decirme lo que me tengas que decir a la cara; y que consientas todo lo que están haciendo tus amigos.

Basta ya de juegos, que ya eres mayorcito. Basta de pretender que todo va bien y que lo que está sucediendo no tiene importancia. Por favor, abre los ojos. Hay una panda de niñatos insensibles (no es por ofender, es que todos los tíos sois así) aprovechándose de una situación más o menos ¿graciosa?, ¿sorprendente? No, esto es algo inherente al ser humano que pasa en todo el mundo cada minuto. Así que no entiendo por qué tienen que montar un espectáculo de todo esto, un espectáculo que me hace quedar mal a mí.

Y sigo sin entender qué he hecho mal para que me pasen estas cosas; porque siempre es la misma historia, siempre la historia acaba mal, yo hecha polvo y tú echándote unas risas a mi costa. ¿De verdad crees que me lo merezco? Dímelo sinceramente. Basta de medias tintas y verdades a medias. No soy una niña pequeña, tengo la edad suficiente como para entender lo que me tengas que decir.

Te pediría perdón, claro, si hubiera hecho algo que mereciera una disculpa, pero sinceramente creo que esto no es algo por lo que tenga que disculparme. ¿Pedir perdón por sentir lo que siento, perdón por algo que yo no he escogido? No, y si piensas eso es que estás muy equivocado.

¿Y sabes qué? Me he cansado de estar esperando toda la vida por alguien como tú. Yo también merezco ser feliz,  ¿y sabes qué? Me he cansado de ser yo la que tome siempre la iniciativa, la que siempre me acerque a hablar contigo cuando ha pasado algo que creo que es conveniente discutir. Y si no sabes ver todo esto que me estoy tomando la molestia de escribir, es que no vales la pena, y no mereces ni una sola más de mis lágrimas.

18.2.10

Y tú, ¿qué sientes?



Cierro los ojos, y de repente, tu imagen asoma a mi cabeza. Imagino tus ojos, esos ojos que al posarse en los míos me transportan a otra dimensión; tus labios, tus perfectos dientes, tu sonrisa...mi mente se invade de recuerdos tuyos, visualizo con perfección todo tu cuerpo...y una tímida sonrisa aparece en mi rostro. Pienso en todos los ratos que hemos pasado juntos: una mirada, un guiño, una sonrisa, un simple "hola"...momentos efímeros pero que se quedan grabados a fuego en mi mente. Momentos que sé que tú no recordarás, porque sé que para ti yo no significo nada.

Creo que nunca leerás esto, y nunca sabrás realmente lo que siento por ti, lo que significas para mí. Y aunque pienses que lo sabes, estás realmente equivocado, porque nadie, absolutamente nadie, sabe exactamente todo lo que está pasando por mi mente en estos momentos. ¿Y para qué escribo esto entonces? Ni yo misma lo sé. Supongo que necesitaba desahogarme, describir todo lo que siento, y después intentar olvidarlo todo, borrar esos recuerdos de mi mente, apartarte de mi vida para siempre.

Pero por algún motivo que no alcanzo a comprender, no puedo hacerlo. Por más que lo intento, tu imagen sigue bien anclada en mi mente, tus ojos del color del caramelo son lo único que veo cuando cierro los míos; siento la calidez de tu piel bronceada junto a la mía, aunque nunca haya podido disfrutarla; visualizo tu oscuro cabello e imagino que mis manos lo acarician, notando una descarga que me recorre la columna entera. Imagino tus labios en los míos, gozando de su sabor…pero es sólo eso, una imaginación, algo que nunca podrá ser realidad…

Abro los ojos, y vuelvo a la realidad. Un mundo frío, insulso, sin ningún tipo de atractivo. Y entonces te veo, y esta vez no es un sueño, es real, y en ese momento el mundo me da igual, el resto de la gente no existe para mí. Porque en ese momento, tú eres mi mundo, eres lo que da sentido a mi vida. Eres el aire que respiro, aunque en ese instante me quede sin respiración. Eres mi primer pensamiento por las mañanas y en lo último que pienso cuando me duermo. Y mis neuronas intentan explicar todo esto que siento, pero por más que lo intentan, no consiguen encontrar un sentido lógico. ¿Magia? Tal vez, ¿por qué no?

17.12.09

Rayadas mentales.

Lo admito. Soy propensa a rayarme la cabeza, sobre todo cuando se trata de chicos. No es raro en mí que de repente tenga 2, 3 o incluso 4 tíos en mente. Normalmente tengo el lío en la cabeza durante 1-2 semanas como máximo, digamos que me aclaro rápido. Pero esta vez he tardado (si es que ya he conseguido aclararme, cosa que ni siquiera yo sé XD) aproximadamente 3 meses...


Empezaré la historia por el principio de los tiempos (como diría Manolito Gafotas, mi ídolo de la infancia). En el campamento del año pasado conocí a cierta persona (a la que llamaremos A) y me pillé un montón por él. Estuve un año "enamoradísima" de esa persona, hasta este verano. Como veía que no tenía ni la más pequeña posibilidad con él, decidí pasar página. Y tras un verano llevándome genial con él, me empezó a gustar B. B nunca supo que a mí me gustaba, de hecho sigue sin saberlo xD.


Llegó septiembre, y con ello, un cambio de colegio. Desde el primer día me llevé bastante bien con un chaval de mi clase, C. Y no sé qué mosca les picó a los de mi curso que empezaron a insinuar que a mí me gustaba y que a él le gustaba...total que se les metió en la cabeza que estábamos saliendo...¡hasta nos han casado! En fin, lo que hay que ver...lo peor de todo es que me empecé a plantear si sentía algo por él...esto no es normal. Nada normal.


Para rizar el rizo, ahora se ha metido por medio otro de mi curso, D. Un chaval majísimo, (y bastante mono, para qué engañarnos) que va conmigo a alguna clase...y no sé por qué pero he notado que me presta bastante atención, aunque solo sea para temas de clase...y es que a mí cualquier chico que me haga caso hace que empiece a pensar en qué siento por él...esto sigue sin ser normal. Aún menos normal.


Y para colmo, sigue presente otro con el que tuve una historia amorosa (a distancia, pero sigue siendo algo jaja),al que llamaremos E, que aunque ahora tiene novia, sigue lanzándome indirectas (bastante indirectas, no como las otras que me mandaba antes, lo que pasa es que yo soy lista y las pillo)... y yo ya no sé qué pensar.


En resumen, A, B, C, D, Y E. 5 chicos. Una sola mente, en este caso la mía. Un solo corazón en el que sólo puede caber uno de ellos. Y la cuestión es...¿Quién será el ganador? Only time will tell...




P.D.:Las iniciales de los chicos no tienen por qué coincidir con sus nombres verdaderos :P

1.11.09

Un millón de pedacitos.

Mi vida pende de un hilo, un hilo que si se corta, me hará caer al vacío. Un hilo que me mantiene firmemente atada a ti, que hace que mi vida tenga algún sentido. Inexplicablemente, cuanto más fuerte se hace esa conexión, más me toca sufrir. Es increíble como las personas a las que más quieres y que más te importan son las que más daño te acaban haciendo. Sobre todo tú. ¿Por qué tuviste que herirme si lo único que hice fue quererte? ¿Es que no entiendes que yo podría dar mi vida por ti?

Cada noche lloro al saber que nunca podré tenerte, que nunca podré ver una mirada de amor en tus ojos, que nunca sentiré tus caricias en mi piel, ni podré probar el sabor de tus labios, ni sentir la ternura de tus abrazos. Duele saber que jamás sentiré tu corazón palpitando junto al mío ni podré quedarme dormida en tus brazos. Y ahora es otra la que te quita el sueño, la que tiene la llave de tu corazón. Pero a ti no te importa el mío, el corazón que tú dejaste roto en un millón de pedacitos, a la espera de ser reconstruido. Y sólo tú puedes hacerlo.

He tratado de olvidarte, pero cuanto más lo intento, más te quiero. Y cuanto más te quiero, más me hieres. Y cuanto más me hieres, más deseo olvidarte. Es como un laberinto sin salida; estoy encerrada en una habitación de la que no puedo salir. Y desearía encontrar un modo de hacerlo.

Daría cualquier cosa por volver a verte una vez más, aunque fuera solamente una. Ojalá pudiera sentir de nuevo tus ojos castaños clavados en los míos, y notar cómo una descarga eléctrica recorre mi cuerpo y me corta la respiración. Y en ese momento solo existiría una cosa en el universo: tú. Y lo único que se escucharía sería el latido de nuestros corazones, y me sostendrías en tus brazos por siempre.


Y si en ese momento tuviera que morir, me sentiría feliz al saber que pasé mis últimos instantes de vida en tus brazos. Y si lo último que sintiera antes de morir fueran tus labios en los míos, sin dudarlo moriría mil veces más por ti. Porque no me importa lo que me hayas hecho, no me importa que no sientas lo mismo que yo, ni que me hayas roto el corazón. Es igual. Te quiero con todos y cada uno de los pedacitos.

29.10.09

Paradojas de la vida

Nunca, nunca, nunca jamás te enamores de tu mejor amigo (o uno de ellos). Hay mucho que ganar, pero mucho más que perder...aunque si funciona, puede ser la mejor relación que jamás hayas tenido; porque recuerda, nadie te conoce mejor que tu mejor amigo, lo que significa que sabe cómo tratarte como te mereces...pero si por algún casual la relación acaba, o sufres un rechazo, existe el peligro de perder la amistad (o al menos de que las cosas nunca vuelvan a ser como antes), y en tal caso existe un inconveniente: esa persona sabe demasiadas cosas sobre ti.





¿Merece la pena correr el riesgo?