Mostrando entradas con la etiqueta Rayadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rayadas. Mostrar todas las entradas

17.3.11

Rayadas y bajones de un día de marzo.

No sé por qué me empeño en ponerme así. Por qué le doy tantas vueltas a las cosas. Por qué acabo hundida hasta el fondo y derramando tantas lágrimas que podría hacer que el nivel de los océanos subiera varios centímetros. Lo peor es que todo esto es solo culpa mía, culpa de mi mente estúpida que se obceca en pensar en algo durante demasiado tiempo, montando una película y haciendo una montaña de cualquier tontería. Pero nadie más tiene la culpa de esto, soy solo yo. Podrás decir que soy idiota, y te doy toda la razón.

Lo curioso de todos estos bajones es que todos tienen la misma causa (y casi siempre las mismas consecuencias), pero nunca había llegado a este punto. ¿Y qué tenemos aquí? Un corazón dividido, una mente dividida, debatiéndose entre el sí y el no, entre una parte y otra. Dependiendo del día, una parte u otra se activa, lo cual no supone ningún problema demasiado grande. El problema llega cuando se activan las dos a la vez, o cuando una se activa de forma exagerada. Que es lo que pasa ahora. Que tu parte se ha activado demasiado, quizá influida por el efecto magnético que ejerces sobre mí. O por el hecho de que pareces omnipresente, estás en todo minuto en mi cabeza. Lo más gracioso es que yo jamás quise que esto sucediera. Quería un acercamiento, sí, pero jamás en este grado. De todas formas, toda la culpa es mía. Es mi culpa que me encante que me sonrías y la forma en que me miras cuando lo haces. Fue algo inesperado, quizás no, pero en un momento u otro pasó lo que (tal vez) tenía que pasar. Pero no, tú no tienes ni la más remota idea de qué es lo que realmente pasa. O igual sí y te haces el loco. Me he cansado de estar esperando y de no hacer nada para cambiar las circunstancias. Y supongo que debería hacer algún movimiento y decirte algo, o hacer algo que te haga cambiar el chip, que haga que se ilumine una bombillita en tu cabeza. ¿Pero sabes qué? Tengo miedo. Mucho miedo. No al rechazo, no, ni tampoco a las coñas generales. Si tengo miedo de algo es de no volver a ver tu sonrisa, ni tu mirada cruzándose con la mía, con esa calidez que la envuelve y que me hace sonreírte de vuelta como una tonta. Porque eres increíblemente sorprendente, y eso es lo que te hace parecer tan sumamente interesante para mí. Podría decirte todo lo que siento, todo lo que pienso, todo lo que hay en mi cabeza, pero sabes tan bien como yo que eso no cambiaría nada, de hecho incluso lo empeoraría. Porque no hay ni la más mínima oportunidad de que alguien como tú se fije en alguien como yo. Pertenecemos a dos mundos distintos, completamente opuestos, y sé que jamás podría cambiar esa situación, eso solo pasa en las películas americanas.

De todas formas, yo no desisto aún. Al menos no me voy a dar por vencida, no voy a a aceptar mi derrota y menos de cara al mundo. Soy capaz de luchar por lo que quiero, y en este caso, lo que quiero eres tú. Sí, suena cursi, suena estúpido, suena a adolescente de dieciséis años desesperada. Aunque yo no lo llamaría desesperación, lo llamaría estupidez. Estupidez al caer en el mismo error que cometo siempre, estupidez por no aprender de la experiencia, estupidez por incumplir la promesa que me hice a mí misma tiempo atrás. Tenía la mente bien organizada, bien puesta en su sitio, y de repente llegas tú y con un simple gesto rompes todos mis esquemas, desconectas mis neuronas y te cuelas en mi cerebro. Si ya hasta te tiene fichado mi subconsciente, apareces de vez en cuando en mis sueños, tan nítidos que parecen reales, que parecen un presagio del futuro. Pero no podría estar más equivocada. Al fin y al cabo, los sueños, sueños son.

16.2.11

¿Qué pasaría si la ciencia ficción no fuera tan ficticia? - Teoría sobre el universo

Sí, han leído bien. Teoría sobre el universo. No, sobre el origen no, que para ello tenemos tropecientas mil teorías distintas de distintos afamados (y no tan afamados) astrofísicos. Que si el Big Bang (la teoría, no la serie), la Teoría de Cuerdas, el Muro de Planck, la Gran Unificación y blablabla, podría seguir hasta que llegara el próximo holocausto zombie. Pero ese no es el tema, queridos lectores. El tema es que, estando yo, una simple chica de dieciséis años, estudiando historia para el examen de evaluación que tenía al día siguiente, tuve una revelación en forma de rayo de luz que caía del cielo y se posaba suavemente sobre mi cabeza, iluminando mi entendimiento y aumentando mi sabiduría. Bueno, en realidad no fue así, pero se pueden hacer una idea. Simplemente, perdí la concentración entre tanto Carlos y tanto Felipe, y se me fue la pinza. Pero no una pirada de pinza cualquiera, no, una pirada de pinza que dio lugar a la más nueva teoría sobre el universo jamás vista. No se crean que me vino así de golpe, toda formadita y compilada para enviársela al jefazo de la NASA. Mi pequeña teoría es solo un esbozo de lo que llegará a ser, con suerte y con conocimientos, dentro de unos cuantos años.


La teoría parte de una afirmación de lógica aplastante: lo más importante SIEMPRE está en el centro, y lo demás gira en torno a él. Bien, la Tierra no es ni siquiera el centro del Sistema Solar, este está situado en uno de los brazos más exteriores de la Vía Láctea, que no es ni de lejos la galaxia más importante ni más grande de todo el Grupo Local. Y así podríamos seguir empaquetando todas las galaxias, cúmulos y supercúmulos hasta llegar al Universo como tal. Si nos atenemos a la idea de que lo más importante está en el centro, en el centro del universo tiene que estar lo MÁS, lo que guía y controla hasta el átomo más pequeño del universo. ¿Cómo es posible que la única vida inteligente que conocemos se encuentre en una posición tan irrelevante como es la Tierra? Pues no es posible, lo digo yo y lo dicen científicos famosos. Debe haber algún tipo de vida inteligente en otros lugares del universo. No piensen en marcianitos con tres cabezas y ocho ojos, no. Vida inteligente, seres humanoides quizá, con más cerebro que Sheldon Cooper y Stephen Hawking juntos. No como en este planetucho, gobernado por incultos. Eeeen fin, que me desvío. Lo que quiero decir con esto es que en el centro del universo deben estar los más importantes, los que rigen todo el universo. Los que controlan cada movimiento de cada partícula interestelar. O quién sabe, quizá en ese centro del universo esté lo que algunos quieren llamar Dios.


El problema es que esté donde esté situado "geográficamente" el centro del universo, si es que algún día llegamos a averiguarlo, estaría situado a miles de millones de años luz de nosotros. Si mandáramos un mensaje de aquí al hipotético centro del universo, con una velocidad de 3·10^8 km/s (han acertado, velocidad de la luz), tardaría millones de años en llegar a ellos, y conocerían cómo éramos hace millones de años, y viceversa.


Pero, en realidad, ¿sabemos qué es exactamente el universo? ¿Es realmente infinito? ¿Está en constante expansión? Quizás sea una esfera situada en el centro de la mesa de operaciones de una civilización superior a nosotros que controla todo nuestro universo cual juego de los Sims. El universo es un conjunto de interrogantes aún sin respuesta. Aún.


(Esta teoría no es más que un esbozo, aún queda mucho para que esté completamente desarrollada. Como futura estudiante de física (fuck yea), en unos cuantos años podré demostrar la veracidad o falsedad de esta teoría, o mejor dicho hipótesis.)


Próximamente: Los agujeros negros. By Alice Kroeger.

27.10.10

Even though you mean so much to me.

Te das cuenta de que estás enamorada de alguien cuando llega otra persona a tu vida y esa persona se enamora de ti, pero tú no puedes corresponderle porque hay una fuerza interna, en tu corazón, que te impide hacerlo, una fuerza que aumenta exponencialmente lo que sientes por esa persona de la que no creías haberte enamorado, y sin embargo, lo estás. Y no quieres herir a tu pretendiente, porque es una estupenda persona. Y esa persona especial sigue rondando tu mente, aunque sepas que él no siente nada por ti excepto quizás una gran amistad. Aunque esa persona viva a muchos kilómetros de distancia y haga meses que no la ves. Y tratas de encontrar una explicación lógica a por qué no puedes corresponder a ese alguien que se enamoró de ti. Pero no la hay. No hay ningún motivo por el cual no puedas hacerlo. Y sin embargo, estás amarrada, aun inconscientemente, a una persona que ni siquiera sabe qué es lo que sientes por él realmente. Y no sabes cómo explicar la situación a ninguno de los dos, porque piensas que te has ido a enamorar del equivocado. Y tienes miedo de romper dos corazones, uno tuyo y otro ajeno. Y no sabes cómo salir de este dilema, y cada día que pasa sientes algo más y más grande por aquel que no te corresponde. Y sonríes estúpidamente cada vez que te contesta un mensaje, mientras que el otro se desespera porque no sabe cómo alcanzarte.

Porque ni siquiera yo sé cómo explicarme, ni explicar esto que siento. Porque estoy colgando de un hilo que, aunque tú no lo sepas, me ata a ti. Inevitablemente. Y lo mejor de todo es que no tienes ni idea de lo que siento. Pero he acabado cayendo, como una estúpida. A pesar de que me prometí no volver a pillarme por un chico que viviera lejos. Aun así, lo sigo haciendo. Y por ello temo hacer daño a otra persona, que sí que siente algo por mí. Porque tu presencia es tan grande que no puedo fijarme en alguien más si sigues tú ahí. Porque me estaría engañando a mí misma, y engañándole a él. Y acabaríamos todos destrozados, todo por mi manía de complicar las cosas hasta el extremo.


¿Estamos tontos? No, somos humanos.

6.10.10

Dirty Little Secret.

Tras dieciséis años de vida, he llegado a la conclusión de que no me conozco a mí misma. O al menos, no tengo ni idea de cómo funciona mi cabeza.
Soy incapaz de olvidarme de ti, de ti, de ti y de ti. A pesar de que en mi mente y en mi corazón haya nuevos inquilinos, el recuerdo de los antiguos sigue presente durante días, semanas, meses, incluso años. Aún trato de hacer contacto visual contigo cada vez que te veo de lejos. Aún intento llamar tu atención de alguna forma. Y aunque las cosas han cambiado, y aunque mi corazón (supuestamente) te olvidó, no puedo dejar de pensar un mínimo de tiempo en ti. Y si te veo con otra la furia invade mi cuerpo, es un acto reflejo, no lo puedo controlar. Y si me sonríes, siento el impulso de sonreírte, y si me hablas no puedo evitar no pasar de ti.


Porque tu recuerdo está tan presente y es tan fuerte, que por mucho tiempo que pase, será imposible borrarlo. Pasar página nunca se me dio muy bien, y las chispitas de lo que llegué a sentir por ti siguen encendidas, debatiéndose entre apagarse definitivamente o avivarse de nuevo.

19.9.10

Te echo de menos.

Aún recuerdo el día en que te conocí. Recuerdo la impresión tan extraña que causaste en mí, parecías una persona completamente diferente al resto de la gente. Recuerdo aquellas primeras conversaciones que no pasaban de los 2 minutos, conversaciones cuya mayoría de palabras eran monosílabos o tópicos tan recurrentes como el "qué hay" o el "qué te cuentas". Recuerdo cómo ese sábado de agosto empezamos a ser amigos, y cómo a lo largo del tiempo esa amistad fue creciendo más y más. Recuerdo todos nuestros planes, confidencias, charlas, risas, llantos. Recuerdo cómo siempre que estaba de bajón sabías perfectamente cómo arrancarme una sonrisa y levantarme el ánimo. Tú siempre decías que yo valía mucho, y que me iría al MIT y conocería a un ingeniero rubio de ojos azules, que sería gay pero se volvería hetero por mí, ¿te acuerdas? Y de esa vez que quisimos quitarnos del medio a una persona que me hizo daño, ¿recuerdas cómo siempre estabas de mi lado, pasara lo que pasara? ¿Y que hacías todo lo posible por lograr que yo fuera feliz? Me enseñaste que no todo en la vida es deprimente, que hay que sacarle su lado bueno y divertido; me contagiaste ese punto de picardía, locura y maldad, me acompañaste en mis miedos e inseguridades. Yo sabía que podía confiar en ti, y fuiste mi psicólogo, dejando que vaciara mis sentimientos y secretos en ti, sabiendo que estarían a buen recaudo. Aprendí de ti el valor de los pequeños detalles, supe qué era la verdadera amistad. Gracias a ti descubrí al que ahora mismo es mi grupo favorito, era nuestro vínculo, nuestra unión más fuerte. Siempre te decía que eras el hermano mayor que nunca tuve. Teníamos planes de futuro, ¿recuerdas? El de crear nuestra propia empresa y dominar el mundo. Éramos dos vampiros incomprendidos, que nos unían nuestras tantas cosas en común. Eras al primero al que llamaba con cualquier novedad. Te demostré que eras lo más importante en mi vida, mi tesoro más preciado. Mi mejor amigo.

Por eso no entiendo por qué te fuiste de repente, sin dar ni pedir explicaciones. Me borraste completamente de tu vida, cortaste cualquier vínculo conmigo. Me partiste el corazón en pedacitos; me dejaste sola, triste y abandonada. Me sentí traicionada, engañada, como si todo este tiempo no hubiera significado nada para ti. Pero todos los recuerdos están ahí, por mucho que quieras no puedes borrarlos. Tal vez yo cambié, o fuiste tú. En cualquier caso, no me esperaba algo así. Esperaba que, si pasaba algo, tuviéramos una larga conversación y solucionáramos las cosas. Porque una amistad así no se puede difuminar de la noche a la mañana. Y no sé a ti, pero a mí me será imposible olvidarla. Porque a pesar de las razones que tenga para borrarte de mi vida, tengo mil más para que permanezcas en ella. Porque a pesar del tiempo, seguimos siendo esos niños que compartieron la mejor y más fuerte de las amistades; yo sigo siendo aquella niña inocente, ingenua, insegura, algo irritante, pesada, loca, depresiva y maniática que conociste y que supiste apreciar y querer. Como una vez me dijiste, en lo bueno y en lo malo. Por siempre y para siempre.

30.7.10

Random Feelings of Loneliness.

¿Alguna vez te has sentido solo en una multitud? Es uno de los sentimientos que la mayoría tenemos alguna vez, un sentimiento aleatorio de soledad, no condicionado por lo que te rodea en el exterior, sino por el estado de tu interior en ese momento. Angustia. Miedo. Desesperación. Son muchos los sustantivos que acompañan a la soledad. Sustantivos, palabras que parecen contradecirse con tu exterior, pero que expresan perfectamente lo que nadie más puede ver.

Vacío. Es lo que te queda cuando echas de menos a alguien que está lejos. Un vacío que no se puede describir con palabras. Un vacío que te fuerza a recordar a esa persona. Un vacío que te hace parecer distante, frío, ausente. Un vacío porque esa persona se ha ido y no va a volver. Y no llegas a hacerte a la idea de que probablemente no volverás a verla, y te odias a ti misma por no haberle dicho todo lo que deberías. Una sensación de la que cuesta mucho recuperarse, un sentimiento de culpabilidad que te persigue donde quiera que vayas. Y te sientes pequeño, impotente, incapaz de expresar lo que está a punto de explotar en tu interior sin ponerte a gritar o a llorar.

En esos momentos es cuando piensas que no merece la pena complicarte la vida por algo que ya está en el pasado y empiezas a vivir el presente. Efímero. Fugaz. Delimitado por pequeños instantes de tiempo. Tristes o felices, eso lo decides tú. Y dejas de sentirte sola y te das cuenta de que tienes a un montón de gente a tu lado, que te apoya y te quiere. Y sonríes. Y esa sonrisa da la vuelta completamente a la situación. Ríes, disfrutas, te olvidas de tus preocupaciones. Y te das cuenta de que la vida es como quieres que sea, no como los demás quieren hacer que sea.

-No llores por algo que se acabó. Sonríe porque sucedió.-

23.6.10

23 de Junio.

Hay tantas cosas que nunca me atreví a decirte. Y ahora mi manía de dejarlo todo para el último momento me ha pasado factura. Un largo verano por delante puede cambiar muchas cosas, pero no quiero que llegue septiembre sin que sepas todo lo que pasó por mi mente durante 7 meses y que por más que lo intuyeras, nunca te lo confirmé.

El problema es que ODIO decir estas cosas por escrito. Creo firmemente que las cosas importantes hay que hablarlas cara a cara, sin tapujos ni medias tintas. Un diálogo entre tú y yo, y con ello me refiero a nadie más cerca que pueda escuchar algo.

Y aquí estoy, vaciando todos mis pensamientos en un trozo de pantalla, pensando como una tonta que algún día llegarás a leer esto. Que algún día te darás cuenta de por qué hice todo lo que hice, y entonces decidirás si odiarme o no (y tendrías todo el derecho del mundo a hacerlo).

No quiero que sientas pena por mí, para nada. Esto es algo que yo he decidido hacer, dejando atrás la timidez y la vergüenza de todos estos meses. Sé que me he comportado como una estúpida, y que te has comido muchos marrones por mi culpa, y de verdad, lo siento. Siento que tengas que haberte tomado todas estas molestias, y que hayas acabado hasta las narices de mí. ¿Que soy una pesada? Lo sé. ¿Que no hay quien me aguante? También.

No me estoy infravalorando, no, simplemente estoy haciendo una breve descripción de nuestra relación este año. Ha habido momentos de alegría y tristeza; momentos de esperanza y de desesperación, pero siempre tenía la misma idea en la cabeza, algo que se metió allí cierto día de noviembre y que se ha quedado anclado allí, con mayor o menor intensidad, hasta el día de hoy. Veintitrés de junio. Tú.

Sé que suena muy cursi y muy hortera, y a mí el rollo de declaraciones no me va para nada. No soy de ese tipo de gente que le dice "te quiero" o en su defecto, "me gustas", a la primera persona que se cruce en su camino. La verdad, no sé exactamente qué es esto que siento, y tampoco sé cómo explicártelo, simplemente es. Y es algo que por más que quiera, no puedo controlar. No puedes hacer que tu cabeza/corazón sientan una cosa u otra. Es completamente imposible.

Por eso tras 7 meses debatiéndome entre el sí y el no, tenía pensado hablar contigo esta semana. Pero, casualidades de la vida, esta semana me ha sido imposible. Espero que no te importe mucho que te diga todo por "carta" en este blog. Sí, es un poco incoherente que no quiera que la gente me escuche y luego publique lo que escribo en internet. Pero es que a escuchar todo el mundo está dispuesto, mientras que leer da más pereza, verdad?

Todo lo que has escuchado este curso, todos los rumores que había sobre mí son ciertos. Siempre los desmentí delante de ti, supongo que era más por la confusión y por la vergüenza que por otra cosa. No sabía afrontar lo que me estaba sucediendo. Pero mira, al final resulta que todo el mundo tenía razón. Quizá otro motivo por el que no te lo dijera era por miedo. Tenía miedo de saber tu reacción, miedo de que me rechazaras como todos los demás chicos en mi vida; miedo a que huyeras de mí, y sobre todo, miedo a que te avergonzaras de tener algún tipo de conexión conmigo. Prefería tu indiferencia a que me rechazaras, dejándome aún más hundida de lo que normalmente estoy.

Meses después me he dado cuenta de que hay que afrontar los problemas y los miedos desde el principio, porque cuanto más lo pospongas, más fuerte se hace el miedo. Por eso decidí decirte todo esto, y sea cual sea tu reacción, lo asumiré. No quiero que te sientas coaccionado a hacerme sentir bien, lo que realmente quiero es sinceridad 100%. Y te pido un favor, únicamente un favor: no quiero que después de esto tu opinión de mi cambie, y que nos sigamos llevando bien. No me importa cómo acabe esto si al final seguimos siendo algo así como amigos.

Así que, no sé por qué sucedió esto, pero sucedió. Tal vez fue la manera en que no pasabas de mí como todos los chicos que conocía, o que me tratabas bien, y eras simpático conmigo. Y no sé si fueron tus ojos, tu sonrisa o no sé muy bien el qué, pero acabé cayendo en tus redes. (Vale, todo esto ha sido muy cursi, hortera, y sobre todo, muy cutre, pero no encontraba otra forma de expresarlo. Ahora te dejo una pequeña pausa por si quieres vomitar.)

Todas estas cosas me han llevado al estado en el que estoy hoy, y no me tomes por una desesperada, porque te aseguro que NO lo estoy. Es cierto que sí, me gustas, ya lo sabes; pero no voy a renunciar a nada de lo que me gusta por ti, eso lo tengo claro.

No sé muy bien cuál es mi situación ahora. Últimamente me hacías más caso con esto de los exámenes, pero es imposible saber cuál era tu objetivo. No te dabas cuenta de que eso lo único que me hacía era confundirme más, y me rayé mucho la cabeza por ti. Sí, has leído bien. No por tu culpa, no. Por ti. Y si me he tomado la molestia de escribir todo esto, es por ti. Porque sea lo que sea lo que siento, lo que tengo claro es que te quiero. Pero no sé hasta qué punto.

26.5.10

Todos nos vemos obligados a tragarnos nuestras palabras alguna vez.

Siempre te dije que nunca descargaría mi furia contra ti. Lo dije una y mil veces, me convencí a mí misma de que nunca podría enfadarme realmente contigo, que era imposible odiar a alguien a quien quieres. Pero todo ello lo dije sin pensar, sin pararme a razonar un segundo, sin saber cómo eras realmente.
Y me di cuenta. Caí en la conclusión de que no eres más que un niñato malcriado, que si alguna vez me hablaste fue por pena o por interés; que tu definición de aprecio está muy lejos de igualarse a la mía. Y sobre todo, me di cuenta de que las ilusiones, al igual que los castillos de naipes, se derrumban al más mínimo suspiro. Y es entonces es cuando me di cuenta de que fui estúpida al prometerme cosas que quizás no sería capaz de cumplir.


Tal vez por eso debí ver la otra cara de la moneda antes de precipitarme a tomar una decisión. Debí ver más allá de tus intensos ojos y tu enigmática sonrisa. Debí recordar que no es oro todo lo que reluce, y tú no eres más que una pobre imitación - atractivo, sí, pero a la vez frío y falso.

Como ves, todos nos vemos obligados a tragarnos nuestras palabras alguna vez. Y si voy a entrar en tu juego, al menos voy a jugar a tu mismo nivel: un juego de falsos que no son capaces de decir la verdad a la cara. Un juego de cobardes.

20.5.10

Que te den.

Escribiría una entrada para decirle a cierta persona que las cosas que dice me molestan, para decirle que me fastidia su actitud, que, coño, tengo sentimientos, y que me duelen las palabras tanto o más que los actos.

Podría decir cosas como estas y muchas más, podría decirle que SE OLVIDE DE MI VIDA, JODER! y que deje de actuar como un niño pequeño escribiendo sobradas o alimentando rumores sobre mí.

Pero no merece la pena gastar mis energías ni mis neuronas por un gilipollas inmaduro e infantil que se aburre y no sabe qué hacer para quedar bien ante los demás. Y sinceramente, esa no es manera de quedar bien.

27.3.10

Goodbye forever.

Cada pensamiento, cada suspiro por ti, es como una puñalada que se clava en el pecho impidiéndome la respiración.

Quisiera tenerte lejos y olvidarte, pero por algún motivo siempre acabas regresando a mi mente como el primer día en que te colaste por las rendijas de mi cerebro. Sigues estando en ese rincón especial que siempre reservo para las personas especiales.

Me gustaría que mis pensamientos dejaran de volar a un paraíso cuando te veo, haciéndome ilusiones vanas que solo aumentan mis esperanzas para luego despertar y chocarme contra el suelo. Eres mi perdición, ¿sabes?, y sigo sin saber por qué. Porque a pesar de todo lo que ha sucedido, mis sentimientos no han cambiado.







Quiero borrarte de mi mente, borrar el brillo de tus ojos de mis retinas, olvidar cada palabra que me has dicho y cada segundo que me has dedicado. No puedo seguir viviendo en sufrimiento por algo que nunca sucederá. Es hora de pasar página y continuar con mi vida, alejada de todo sentimiento por ti. Sé que va a ser difícil, y que me va a costar mucho y más, pero es poco a pagar a cambio de una liberación completa.

Y aunque no lo haya querido admitir, y aunque nunca me haya atrevido a decírtelo, te quiero. Mucho más de lo que imaginas.

Hoy te digo adiós para no volver jamás.
Te voy a echar de menos. Muchísimo.

8.3.10

Hasta siempre.

Hoy me he levantado optimista. Sí, hoy pienso divertirme, ser yo misma y vivir la vida como siempre he querido. Basta ya de sufrir por tonterías (y en esto incluyo los temas amorosos, porque esto de los amores es una gilipollez en grado sumo). Hoy no voy a preocuparme por lo que la gente piense de mí; es más, les dejo que piensen lo que quieran. Hoy no voy a dejar que una sola lágrima caiga por mis mejillas, porque no merece la pena. No, no vale la pena que yo esté gastando mis energías por un gilipollas como tú, porque hoy voy a ser feliz, y no, no te necesito en mi vida. Soy una mujer fuerte, independiente, y que no necesita de nadie más para sentirse completa. No voy a dejar que me destroces, no te voy a dar el gusto de poder utilizarme como un simple juguete, já!

Tuviste una oportunidad, y si no la supiste ver, lo siento, no es mi culpa. Pero se acabó eso de llorar por tíos que no valen la pena, eso seguro. Y aunque mi corazón y mi cabeza sigan contradiciéndose, ahora más que nunca me doy cuenta de lo estúpida que fui al pillarme por ti. Porque hay miles de tíos mejores que tú, que estarán pensando: “¿Por qué ese subnormal y no yo?” Pues ese subnormal (o sea, tú, no vayas a creerte que te libras esta vez) se va a quedar con las ganitas, sí, porque a partir de ahora no voy a dejar que el mínimo pensamiento sobre ti asome a mi cabeza. Hala, ahí te quedas con tu ejército de chicas, sé feliz y diviértete, yo también lo haré, a mi manera. Y si crees que voy a estar esperando a que te dignes a dirigirme la palabra, lo llevas clarito, chaval. Paso de esperarte, porque a lo único que eso puede llevar es a una desilusión. Y ya llevo suficientes desilusiones en mi vida como para hundirme por alguien como tú. Se acabó, no significas NADA para mí. Y la gente dirá lo que quiera, pero la verdad solo la sé yo. Y como no te lo pienso decir nunca a la cara, pues te quedas sin saberlo, te dejo que creas lo que quieras.

Puede que haya malgastado 4 meses de mi vida, sí, pero al menos he sabido darme cuenta a tiempo de que la vida me ofrece mucho más de lo que tú jamás me podrás dar. Y si algún día llegas a leer esto, lo cual dudo, no quiero que sientas pena por mí, porque, sinceramente, no me había sentido así de bien en mucho tiempo. Ya tenía ganas de escupirte todo esto a la cara (bueno, en realidad no a la cara, sino de forma indirecta ya que lo estoy poniendo por escrito, pero es una forma de hablar, por si no lo sabías), tenía ganas de liberarme de todo lo que llegué a sentir por ti y que nunca volveré a sentir. Y esto lo sé no porque sea adivina, sino porque no me lo permito a mí misma. Porque habiendo millones de tíos en este mundo, volver a pillarme por un idiota como que no tiene mucho sentido, ¿no?

He prohibido a mi corazón ponerse a cien cuando te veo, he prohibido a mi mente pensar en ti cada dos minutos; quiero borrar cada recuerdo tuyo, cada gesto, mirada o saludo, como si nunca hubieses existido para mí. Y eso puede ser difícil dado el coñazo que les he dado a ciertas personas hablándolas de ti, pero sé que puedo hacerlo, y en poco tiempo serás solo un difuso recuerdo del que me reiré. Es difícil, lo sé, pero he conseguido salir de situaciones más complicadas que esta. Tal vez el hecho de que te veo todos los días dificulte esto, puede que mi cabeza empiece a recordar todo cuando te vea por el pasillo, pero bueno, eso tiene fácil solución. Una simple “alarma cerebral” que me prohíba pensar en ti, y si esa alarma se activa, el “castigo” es un pequeño pellizco o similar, hasta que me de cuenta de que pensar en ti solo me va a hacer daño. Sí, seré rubia, pero tonta no, y tengo mis métodos para conseguir mis objetivos.

Una nueva etapa se abre ante mí, una nueva etapa sin ti, una nueva vida en la que podré ser feliz al fin, porque me lo merezco, ¿no crees? Porque sufrir por ti ha sido mi mayor error, y espero haber aprendido algo en este tiempo, una lección para el futuro, una lección que recordar cuando vaya a pillarme por otro tío como tú. Hasta siempre.

22.2.10

Tú.

Hace días que no hablamos, ¿dónde te has metido?

Los días pasan y sigo sin tener noticias tuyas.  Parece como si huyeras de mí, como si tuvieras miedo de hablarme. Entiendo que estés molesto, y que pienses que soy una pesada, pero no entiendo por qué después de todo lo que te dije tienes esa actitud conmigo. Se ve que no me creíste. Qué tonta fui al pensar que me ibas a hacer caso, cuando en realidad tu táctica de “asentir y sonreír” significaba sin duda que a los dos segundos irías corriendo a contarles todo a tus amigotes. Y ellos, como siempre, tergiversarían las cosas para luego difundirlas a todo el mundo haciéndome quedar como una niñata estúpida y desesperada.

¿Qué pasa, que te da vergüenza que te vean conmigo? Sí, ya sé que no soy la Barbie Malibú, pero soy una persona humana y, como tal, tengo una dignidad (y ahora es cuando salta la gente diciendo “pero qué dices, si eres un animal” y cosas de esas). Y al ser una persona, ¡oh, sí, sorpresa, tengo sentimientos! Y las cosas me duelen tanto o más que a ti. Y sobre todo, me duele tu indiferencia; me duele que no tengas las agallas para decirme lo que me tengas que decir a la cara; y que consientas todo lo que están haciendo tus amigos.

Basta ya de juegos, que ya eres mayorcito. Basta de pretender que todo va bien y que lo que está sucediendo no tiene importancia. Por favor, abre los ojos. Hay una panda de niñatos insensibles (no es por ofender, es que todos los tíos sois así) aprovechándose de una situación más o menos ¿graciosa?, ¿sorprendente? No, esto es algo inherente al ser humano que pasa en todo el mundo cada minuto. Así que no entiendo por qué tienen que montar un espectáculo de todo esto, un espectáculo que me hace quedar mal a mí.

Y sigo sin entender qué he hecho mal para que me pasen estas cosas; porque siempre es la misma historia, siempre la historia acaba mal, yo hecha polvo y tú echándote unas risas a mi costa. ¿De verdad crees que me lo merezco? Dímelo sinceramente. Basta de medias tintas y verdades a medias. No soy una niña pequeña, tengo la edad suficiente como para entender lo que me tengas que decir.

Te pediría perdón, claro, si hubiera hecho algo que mereciera una disculpa, pero sinceramente creo que esto no es algo por lo que tenga que disculparme. ¿Pedir perdón por sentir lo que siento, perdón por algo que yo no he escogido? No, y si piensas eso es que estás muy equivocado.

¿Y sabes qué? Me he cansado de estar esperando toda la vida por alguien como tú. Yo también merezco ser feliz,  ¿y sabes qué? Me he cansado de ser yo la que tome siempre la iniciativa, la que siempre me acerque a hablar contigo cuando ha pasado algo que creo que es conveniente discutir. Y si no sabes ver todo esto que me estoy tomando la molestia de escribir, es que no vales la pena, y no mereces ni una sola más de mis lágrimas.

18.2.10

Y tú, ¿qué sientes?



Cierro los ojos, y de repente, tu imagen asoma a mi cabeza. Imagino tus ojos, esos ojos que al posarse en los míos me transportan a otra dimensión; tus labios, tus perfectos dientes, tu sonrisa...mi mente se invade de recuerdos tuyos, visualizo con perfección todo tu cuerpo...y una tímida sonrisa aparece en mi rostro. Pienso en todos los ratos que hemos pasado juntos: una mirada, un guiño, una sonrisa, un simple "hola"...momentos efímeros pero que se quedan grabados a fuego en mi mente. Momentos que sé que tú no recordarás, porque sé que para ti yo no significo nada.

Creo que nunca leerás esto, y nunca sabrás realmente lo que siento por ti, lo que significas para mí. Y aunque pienses que lo sabes, estás realmente equivocado, porque nadie, absolutamente nadie, sabe exactamente todo lo que está pasando por mi mente en estos momentos. ¿Y para qué escribo esto entonces? Ni yo misma lo sé. Supongo que necesitaba desahogarme, describir todo lo que siento, y después intentar olvidarlo todo, borrar esos recuerdos de mi mente, apartarte de mi vida para siempre.

Pero por algún motivo que no alcanzo a comprender, no puedo hacerlo. Por más que lo intento, tu imagen sigue bien anclada en mi mente, tus ojos del color del caramelo son lo único que veo cuando cierro los míos; siento la calidez de tu piel bronceada junto a la mía, aunque nunca haya podido disfrutarla; visualizo tu oscuro cabello e imagino que mis manos lo acarician, notando una descarga que me recorre la columna entera. Imagino tus labios en los míos, gozando de su sabor…pero es sólo eso, una imaginación, algo que nunca podrá ser realidad…

Abro los ojos, y vuelvo a la realidad. Un mundo frío, insulso, sin ningún tipo de atractivo. Y entonces te veo, y esta vez no es un sueño, es real, y en ese momento el mundo me da igual, el resto de la gente no existe para mí. Porque en ese momento, tú eres mi mundo, eres lo que da sentido a mi vida. Eres el aire que respiro, aunque en ese instante me quede sin respiración. Eres mi primer pensamiento por las mañanas y en lo último que pienso cuando me duermo. Y mis neuronas intentan explicar todo esto que siento, pero por más que lo intentan, no consiguen encontrar un sentido lógico. ¿Magia? Tal vez, ¿por qué no?

9.2.10

Soy estúpida.

El amor es una de las mayores estupideces que comete el ser humano, y, paradójicamente, es la estupidez más común.

No quiero volver a cometer semejante estupidez.
Creo que aprendo de los errores :)

Siempre viví esperando a mi príncipe azul, y, tras varias desilusiones me di cuenta de que no existe. No, no existe, ni existió, ni existirá jamás. Vivimos en un mundo lleno de hipocresía y falsedad. ¿Pueden convivir la armonía y la felicidad con eso? Yo creo que no, y por tanto la imagen de un príncipe azul resulta un tanto anacrónica con la sociedad actual.

Tal vez sea por eso por lo que dejé de creer en el amor. Y dudo que vuelva a hacerlo en mucho tiempo.

3.2.10

Tiempo.

Siempre me he preguntado cómo funciona el tiempo. Cómo un instante puede durar horas o muchas horas un solo segundo. Es algo tan confuso, tan complejo, tan ininteligible…parece como si el reloj quisiese que los momentos duraran más o menos para fastidiarme a mí. Y es el tic tac de ese reloj el que marca la regularidad tan irregular del tiempo.

Puedes esperar toda una vida para lograr algo, y cuando finalmente lo consigues, en unos segundos puede desmoronarse todo. Y cuando no deseas que suceda algo desagradable, el tiempo parece correr y correr cada vez más rápido para que luego lo desagradable dure varios eternos instantes. Esta variabilidad del tiempo es lo que más me irrita, me irrita que el tiempo juegue a su antojo, alargando o acortando los minutos con un criterio completamente distinto al mío, cuando debería seguir un ritmo perfectamente regular.

Time is running out

Y sin darme apenas cuenta, ya ha pasado una hora. Una hora que no volveré a recuperar, una hora perdida que se ha quedado anclada en el pasado para siempre. Y recuerdo todos aquellos instantes que perdí…1 hora, 2 horas, 3 horas…toda mi existencia está guardada en algún rinconcito que el señor Tiempo utiliza para almacenar mi historia, un cajón cerrado con una llave que se perdió. Y habrá un momento en que me falle la memoria, y no quede ni el simple recuerdo de lo que ha sucedido en mi vida. Y maldeciré al señor Tiempo por perder la llave que me llevaba a mi pasado, le maldeciré por imposibilitarme el recuperarlo.

1, 2, 3 segundos…cada segundo que pasa es un segundo que el señor Tiempo almacena, que encierra en su cajón, un segundo que mi memoria probablemente olvidará. Y si tan solo hubiese alguna manera de parar esto, de congelar el tiempo y hacer que un instante durara toda la vida…o al contrario, poder acelerar a cámara rápida las situaciones incómodas. Entonces sería yo la dueña de mi vida, la que controlaría todo a mi antojo, no como en la realidad, que es el maldito tiempo el que me condiciona todas y cada una de mis acciones.

Pero sé que no puedo, sé que esta vida es la que me ha tocado, y no hay nada que pueda hacer para remediarlo. Y tendré que asumir las consecuencias de mis actos, porque no puedo ir atrás y corregir mis errores.

Llevo casi dos meses evadiendo una realidad que tarde o temprano tendré que afrontar. Y pase lo que pase, tendré que atenerme a las consecuencias, sean buenas o malas. Si sale bien, puede ser el momento más feliz de mi vida; pero si sale mal, será la situación más bochornosa en la que jamás haya estado. Sea lo que sea, dos palabras, simplemente dos palabras, pueden cambiarlo todo para siempre. Y no estoy segura de que quiera que eso suceda.

16.1.10

In flames.


Just one spark starts a fire.




Madrid en llamas 2010

Próximamente en los mejores cines

17.12.09

Rayadas mentales.

Lo admito. Soy propensa a rayarme la cabeza, sobre todo cuando se trata de chicos. No es raro en mí que de repente tenga 2, 3 o incluso 4 tíos en mente. Normalmente tengo el lío en la cabeza durante 1-2 semanas como máximo, digamos que me aclaro rápido. Pero esta vez he tardado (si es que ya he conseguido aclararme, cosa que ni siquiera yo sé XD) aproximadamente 3 meses...


Empezaré la historia por el principio de los tiempos (como diría Manolito Gafotas, mi ídolo de la infancia). En el campamento del año pasado conocí a cierta persona (a la que llamaremos A) y me pillé un montón por él. Estuve un año "enamoradísima" de esa persona, hasta este verano. Como veía que no tenía ni la más pequeña posibilidad con él, decidí pasar página. Y tras un verano llevándome genial con él, me empezó a gustar B. B nunca supo que a mí me gustaba, de hecho sigue sin saberlo xD.


Llegó septiembre, y con ello, un cambio de colegio. Desde el primer día me llevé bastante bien con un chaval de mi clase, C. Y no sé qué mosca les picó a los de mi curso que empezaron a insinuar que a mí me gustaba y que a él le gustaba...total que se les metió en la cabeza que estábamos saliendo...¡hasta nos han casado! En fin, lo que hay que ver...lo peor de todo es que me empecé a plantear si sentía algo por él...esto no es normal. Nada normal.


Para rizar el rizo, ahora se ha metido por medio otro de mi curso, D. Un chaval majísimo, (y bastante mono, para qué engañarnos) que va conmigo a alguna clase...y no sé por qué pero he notado que me presta bastante atención, aunque solo sea para temas de clase...y es que a mí cualquier chico que me haga caso hace que empiece a pensar en qué siento por él...esto sigue sin ser normal. Aún menos normal.


Y para colmo, sigue presente otro con el que tuve una historia amorosa (a distancia, pero sigue siendo algo jaja),al que llamaremos E, que aunque ahora tiene novia, sigue lanzándome indirectas (bastante indirectas, no como las otras que me mandaba antes, lo que pasa es que yo soy lista y las pillo)... y yo ya no sé qué pensar.


En resumen, A, B, C, D, Y E. 5 chicos. Una sola mente, en este caso la mía. Un solo corazón en el que sólo puede caber uno de ellos. Y la cuestión es...¿Quién será el ganador? Only time will tell...




P.D.:Las iniciales de los chicos no tienen por qué coincidir con sus nombres verdaderos :P

4.12.09

No te rindas.

El amor llega en el momento más inesperado. Llega cuando crees haber encontrado a esa persona que te hace feliz, que te llena, a esa persona que, con sólo mirarla, hace que tu corazón empiece a latir a 1000 por hora. Pero corres un grave peligro...nunca sabes de primeras si esa persona está sintiendo lo mismo por ti. En caso de que sí, probablemente te conviertas en la persona más feliz del mundo; pero en caso contrario...entonces es cuando tu mundo se viene abajo, cuando te sientes triste, miserable; cuando piensas que nunca encontrarás a alguien que merezca la pena. En esos momentos, recuerda, sigue adelante; nunca sabes cuándo encontrarás a alguien que sea digno de merecerte. Y siempre, siempre, siempre lo encontrarás. No importa si es tarde o temprano, si está lejos o cerca. Nunca pierdas la esperanza.

9.11.09

¿Por qué?

¿Por qué todo tiene que ser tan difícil?
¿Por qué la vida es tan injusta?
¿Por qué las personas a las que más echas de menos son las que más lejos están?
¿Por qué cuando empiezas a confiar en alguien tienes que despedirte para no volverla a ver en meses?
¿Por qué es tan difícil decirle lo que sientes a esa persona?
¿Por qué tu corazón y tu cabeza tienden a contradecirse?

Eso es lo más difícil, tomar una decisión cuando tu cabeza y tu corazón están librando una batalla de la que no se sabe quién será el vencedor.
Por una parte, tu corazón te dice que no le ocultes la verdad a quien debe saberlo, pero tu cabeza se empeña en soltarlo.

Supongo que lo más sencillo (y lo que suele decir la gente) es hacer caso a tu corazón. Pero, ¿qué pasa si tomas esa decisión y luego, más tarde, te arrepientes de haberlo hecho? Porque por unas simples palabras, una amistad que has tardado en conseguir puede desmoronarse en cuestión de segundos.

Sin embargo, si haces caso a tu cabeza, a tu mente, a tu parte racional, sí, conservas esa amistad, pero puede que más tarde pienses que podría haber sucedido algo más si no hubieras sido tan estúpida.

No debemos dejarnos llevar por los sentimientos, pero tampoco negarlos por completo. Pero en estas situaciones es difícil saber a priori cuál será la decisión correcta. Realmente difícil.

"El corazón tiene razones que la razón no entiende".

Este mundo está loco...y yo la primera.

4.11.09

Frío y fuego.

Frío. Mucho frío. La sangre se hiela en mis venas, cortándome la respiración. Frío. Se apodera de mi ser como un imán gigante, controlando cada célula de mi cuerpo. Me siento incapaz de moverme, de reaccionar; como si una mano enorme me estuviera llevando a mi destino, y yo no pudiera hacer nada para cambiarlo. Me encuentro en un precipicio, al borde del abismo, a punto de caer irremediablemente. Me preparo para saltar, para volar fuera de este mundo, ante la impotencia y el sentimiento de pequeñez al no poder vivir mi vida como quiero. Respiro hondo, doy un paso adelante, y de repente...



Fuego. Una tímida chispa se enciende ante mis ojos. Y una chispa más débil aún se enciende en mi interior, derritiendo la gruesa capa de hielo que paraliza mi cuerpo. Mis extremidades recobran la movilidad, y la barrera helada de mi cerebro se viene abajo como un cubito de hielo en un día de sol. Me siento libre, capaz de pensar, de tomar mis propias decisiones. Tantos proyectos, tantas cosas que hacer vienen a mi mente. Doy un paso atrás, alejándome del abismo. La actividad de mi interior se hace cada vez más intensa. Siento calor. Gotas de sudor caen por mi frente, consumiendo todo el agua de mi cuerpo. Vuelvo a ser débil, vulnerable; me derrito con la facilidad del cubito. Miro a mi alrededor, las llamas se avivan, estoy en medio de un incendio.



Y echo de menos el frío, el hielo que paralizaba mis sentidos, pero el fuego me consume interiormente con la rapidez con la que cruza el cielo una estrella fugaz. Las llamas crecen cada vez más, y su crepitar resuena como un trueno en mis oídos. Y grito con todas mis fuerzas, un grito de desesperación, de angustia, de dolor.

En un segundo, todo se queda quieto. El frío vuelve a mí. El hielo vuelve a paralizar mi cuerpo, nublándome la mente. Pero me gusta. Recupero las fuerzas necesarias para levantarme y dar un paso al frente. Una ráfaga de viento me eleva y me empuja al vacío. Y caigo, caigo incesantemente.

Todo está oscuro, silencioso. Por fin encuentro la tranquilidad que faltaba en mi vida. No siento frío, no siento calor, no siento nada. Todo está quieto y vacío. Pero me gusta.